En el mundo de la jardinería se transmiten de generación en generación muchos consejos y técnicas para favorecer el crecimiento y la salud de las plantas.

Uno de estos trucos es poner sal en la base de los tomates.

Quizás se pregunte por qué tal gesto es beneficioso para estas plantas y cuáles son las razones.

Te desvelamos los secretos de esta práctica y los múltiples beneficios que aporta a tus tomates.

LEE:  El secreto para conseguir una abundante cosecha de tomates en tu balcón

El papel de la sal en el crecimiento de los tomates.

La sal, una sustancia mineral muy conocida por su uso en la cocina, también es un valioso aliado para los jardineros.

Ciertamente, el uso excesivo o mal controlado de la sal puede perjudicar el crecimiento de las plantas en general. Sin embargo, la aplicación juiciosa de sal (más precisamente sal de Epsom) en la base de los tomates puede estimular su desarrollo y protegerlos contra ciertas enfermedades.

Este fenómeno se explica en parte por la presencia de iones de sodio y cloro en la sal, que son esenciales para las plantas. El sodio participa activamente en la regulación del agua y los nutrientes dentro de las células vegetales, mientras que el cloro participa en la fotosíntesis y la respiración celular . Así, al poner sal al pie de tus tomates, les ofreces un aporte adicional de estos elementos imprescindibles para su crecimiento.

Los beneficios de la sal (sal de Epsom) en la calidad y el sabor de los tomates

Además de su impacto en el desarrollo y la salud de las plantas de tomate, la sal tiene un efecto positivo en la calidad de los frutos cosechados.

De hecho, se ha demostrado que agregar sal a la base de los tomates promueve una mejor absorción de minerales como el potasio, el calcio y el magnesio. Estos elementos son esenciales para la formación de la pared celular y la síntesis de proteínas en las plantas.

Además, la sal contribuye al equilibrio osmótico de las células vegetales, lo que permite que los tomates mantengan un contenido de agua óptimo durante todo su desarrollo. Esta acción mejora la textura y el sabor de los tomates cosechados, haciéndolos más jugosos y sabrosos.

Prevención de enfermedades con sal

La sal también tiene propiedades antifúngicas y antibacterianas, que pueden ayudar a proteger los tomates contra ciertas enfermedades.

Entre las enfermedades más comunes en las plantas de tomate se encuentra el tizón tardío , una enfermedad fúngica que provoca manchas amarillas en las hojas y puede derivar en la pudrición de los frutos. Al poner sal alrededor de la base de los tomates, se crea un ambiente menos propicio para el desarrollo de estos hongos, lo que reduce el riesgo de infección.

Asimismo, la sal puede actuar como repelente natural contra ciertas bacterias y parásitos, como los nematodos , que provocan la formación de agallas en las raíces y pueden provocar la muerte de la planta en caso de infestación fuerte. Gracias a la adición de sal, fortaleces la resistencia de tus tomates a estos ataques externos.

Precauciones para el uso de sal en el jardín

Si los beneficios de la sal para los tomates son innegables, es necesario respetar ciertas precauciones para no dañar las plantas ni el medio ambiente.

En primer lugar, es importante dosificar correctamente el aporte de sal a la base de los tomates. Demasiada sal en realidad puede ser perjudicial para las plantas, causando un desequilibrio osmótico y limitando la absorción de otros nutrientes esenciales. Generalmente se recomienda espolvorear una cucharadita de sal por cada planta de tomate, asegurándose de distribuir la sal uniformemente alrededor de la base y no ponerla directamente sobre las hojas o los tallos.

Además, es recomendable elegir una sal de calidad , preferiblemente sin tratar y sin refinar, para evitar llevar químicos no deseados a tus plantas de tomate. La sal marina o la sal de roca cruda son excelentes opciones porque también contienen otros minerales beneficiosos para las plantas.

Por último, ten en cuenta que el uso de la sal en el jardín debe seguir siendo excepcional y limitado a casos concretos , como el cultivo de tomates. De hecho, la sal puede acumularse en el suelo y dañar otras plantas, o incluso provocar la salinización del suelo, lo que es especialmente perjudicial para el medio ambiente y la biodiversidad. Por lo tanto, es fundamental no abusar de esta práctica y favorecer otros métodos de fertilización y protección de plantas cuando sea posible.

Poner sal alrededor de la base de los tomates es una técnica antigua que ha demostrado estimular el crecimiento, mejorar la calidad de la fruta y prevenir enfermedades. Sin embargo, es fundamental respetar las precauciones de uso para evitar efectos no deseados en las plantas y el medio ambiente. Entonces, al dominar esta práctica y combinarla con otros métodos de jardinería amigables con la naturaleza, puede disfrutar de tomates sabrosos y saludables mientras mantiene su jardín y nuestro planeta en equilibrio.